Las inundaciones producidas por el impresionante crecimiento del río Guadalupe en el condado de Kerr (estado de Texas), Estados Unidos, han provocado 82 muertes y hay 120 personas desaparecidas.

Las autoridades han informado que hasta el momento se han recuperado 68 cuerpos sin vida, de los cuales casi una treintena corresponden a menores de edad. 

Imágenes desgarradoras e increíbles del ascenso del río se han transmitido por las redes informativas internacionales que muestran cómo en 10 minutos el cauce cambio su estado habitual y dejó debajo de las aguas a una numerosa cantidad de construcciones.

 Las operaciones de búsqueda y rescate continúan donde participan grupos especiales de más de un centenar de personas, además de recursos aéreos, acuáticos y caninos.

Las dificultades se han incrementado por las lluvias, que persisten, produciendo la suba del arroyo Johnson, en la cuenca alta del Guadalupe, lo que provocaría una crecida de entre 30 y 60 centímetros.

A las víctimas mortales en Kerr se han sumado al menos una docena repartidas entre los condados de Travis, Burnet, Kendal, Tom Green y Williamson, según las informaciones recogidas por la cadena de televisión CNN.

Ante el desastre producido por estas inundaciones, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió visitar las zonas más afectadas de Texas, en los próximos días. Ayer declaró a la zona afectada. El mandatario firmó el decreto de emergencia en Texas, activando la intervención de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA). 

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, anticipó que se desplegarán recursos federales necesarios para atender la emergencia, aunque Trump había decidido anteriormente el recorte de fondos asignados a FEMA, con un ajuste cercano a los 4.000 millones de dólares.